Repican las campanas, las tripas están llenas,
de tedio, de comida, de hipocresía, de fiesta.
No hay pobre en vuestra mesa, ni amigo, ni vecino,
tan solo tú, contigo, con los tuyos, con los mismos.
-Venga, vamos, hay que ir, a la misa de las siete,
estarán todos allí, ¡y hoy yo soy tan feliz!...
-Saca el oso del armario, ya pasó la hibernación (que para eso te lo pago)
-¿Cuál es, el blanco, o el marrón?
- El marrón no es oso, creo, yo diría que es visón, pero tú ponte el más oso, el más largo, el mejor; aunque parezcas tú el oso y yo un pobre cazador.
A la puerta de la iglesia, pardiez, esto no puede ser,
los feligreses son ricos, enjoyaos hasta los pies,
se miran unos a otros, se saludan, ¿todo bien?
Sí, sí, sí, sí, muy muy bien,
hasta que pasa el platillo, vaya no llevo un eurillo
¡ah!, sí, anda, una peseta, yo la echo, que igual suena
Y otra vez vuelta a empezar, hasta la misa de siete la próxima Navidad.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
viernes, 3 de diciembre de 2010
De la amistad y el mundo globalizado
Estos días estoy leyendo "Correspondencia", que, como su propio nombre indica, recaba parte de las numerosas cartas que se enviaron Gustave Flaubert y George Sand durante 10 años (desde 1866 hasta 1876). Mucho me ha impresionado la verdadera amistad, sin ataduras, que mantienen ambos a pesar de sus diferencias; la libertad para decirse lo que querían o necesitaban comunicar, de forma respetuosa, que no condescendiente; y su íntima comunicación, su profunda complicidad, a pesar de las dificultades de la correspondencia en aquella época, incluida una guerra.
Me ha hecho reafirmarme en mi idea de que el mundo globalizado que habitamos los mortales, y la aparente facilidad de comunicación, móviles, chats, facebook, etc...ha llevado, muy al contrario, al detrimento de la amistad, o si queréis, al fomento de una amistad consumista e infantil, superficial, y de complacencia, que, paradójicamente, cuanto más se cultiva, más hace que te sientas sólo.
Las opiniones vertidas en estos medios son, por lo general, extremadamente halagadoras y complacientes per se, todo el mundo es bueno, a todos les gusta lo que escriben los otros, y cuando alguien expone una opinión levemente controvertida se crea un pequeño cataclismo...
Cierto es que quizá equivoco la finalidad de estos medios, no lo negaré, pero, me pregunto, pues, por qué, si son tan diferentes, han logrado sustituir las cartas de antes, reflexionadas, sinceras, auténticas, que el mero hecho de sentarse a escribirlas ya significaba haber pensado en "el otro" de verdad, dónde queda la entrega verdadera a los amigos, el compromiso de decir lo que uno piensa sin temor a sentirse incómodo, dónde la madurez necesaria para superar las diferencias y seguir adelante, en definitiva, la amistad fuera del pequeño micromundo que cada uno de nosotros nos hemos construido alrededor...
¿No somos seres sociales? ¿No echáis de menos a los amigos de verdad?
Me ha hecho reafirmarme en mi idea de que el mundo globalizado que habitamos los mortales, y la aparente facilidad de comunicación, móviles, chats, facebook, etc...ha llevado, muy al contrario, al detrimento de la amistad, o si queréis, al fomento de una amistad consumista e infantil, superficial, y de complacencia, que, paradójicamente, cuanto más se cultiva, más hace que te sientas sólo.
Las opiniones vertidas en estos medios son, por lo general, extremadamente halagadoras y complacientes per se, todo el mundo es bueno, a todos les gusta lo que escriben los otros, y cuando alguien expone una opinión levemente controvertida se crea un pequeño cataclismo...
Cierto es que quizá equivoco la finalidad de estos medios, no lo negaré, pero, me pregunto, pues, por qué, si son tan diferentes, han logrado sustituir las cartas de antes, reflexionadas, sinceras, auténticas, que el mero hecho de sentarse a escribirlas ya significaba haber pensado en "el otro" de verdad, dónde queda la entrega verdadera a los amigos, el compromiso de decir lo que uno piensa sin temor a sentirse incómodo, dónde la madurez necesaria para superar las diferencias y seguir adelante, en definitiva, la amistad fuera del pequeño micromundo que cada uno de nosotros nos hemos construido alrededor...
¿No somos seres sociales? ¿No echáis de menos a los amigos de verdad?
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