viernes, 3 de diciembre de 2010

De la amistad y el mundo globalizado

Estos días estoy leyendo "Correspondencia", que, como su propio nombre indica, recaba parte de las numerosas cartas que se enviaron Gustave Flaubert y George Sand durante 10 años (desde 1866 hasta 1876). Mucho me ha impresionado la verdadera amistad, sin ataduras, que mantienen ambos a pesar de sus diferencias; la libertad para decirse lo que querían o necesitaban comunicar, de forma respetuosa, que no condescendiente; y su íntima comunicación, su profunda complicidad, a pesar de las dificultades de la correspondencia en aquella época, incluida una guerra.

Me ha hecho reafirmarme en mi idea de que el mundo globalizado que habitamos los mortales, y la aparente facilidad de comunicación, móviles, chats, facebook, etc...ha llevado, muy al contrario, al detrimento de la amistad, o si queréis, al fomento de una amistad consumista e infantil, superficial, y de complacencia, que, paradójicamente, cuanto más se cultiva, más hace que te sientas sólo.

Las opiniones vertidas en estos medios son, por lo general, extremadamente halagadoras y complacientes per se, todo el mundo es bueno, a todos les gusta lo que escriben los otros, y cuando alguien expone una opinión levemente controvertida se crea un pequeño cataclismo...

Cierto es que quizá equivoco la finalidad de estos medios, no lo negaré, pero, me pregunto, pues, por qué, si son tan diferentes, han logrado sustituir las cartas de antes, reflexionadas, sinceras, auténticas, que el mero hecho de sentarse a escribirlas ya significaba haber pensado en "el otro" de verdad, dónde queda la entrega verdadera a los amigos, el compromiso de decir lo que uno piensa sin temor a sentirse incómodo, dónde la madurez necesaria para superar las diferencias y seguir adelante, en definitiva, la amistad fuera del pequeño micromundo que cada uno de nosotros nos hemos construido alrededor...

¿No somos seres sociales? ¿No echáis de menos a los amigos de verdad?



    

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